El gran reto del siglo XXI: la relajación y la tranquilidad

[María Uceda Muro  |  Yoga y Shiatsu en Sotogrande  |  www.yogaconmaria.es]

Tanto más dispersión hay en el mundo exterior, más necesidad hay de conexión con nosotros mismos.

Un guía a veces se hace necesario, que nos sirva de puente; una puerta entre la persona y el amor a ella o él mismo.

No tiene que ser un gran guía, si te encuentras con Ramana Maharsi, pues mejor que mejor, pero la espiritualidad funciona por transmisión, necesitas verlo encarnado; basta que el que guía vaya unos pasos por delante de ti.

No es tarea fácil pasar del imperativo del deber que tenemos tan arraigado,  al indicativo Ser. Tu primera obligación es ser tu mismo.   La sabiduría es experimentarlo.

La búsqueda de la paz, del sosiego es un sentimiento secular;  por tanto, todo lo que no es tradición en esta ciencia es plagio. La originalidad no es crear sino recrear; lo rescatas, lo refrescas y lo ofreces.

La gente que critica el yoga es porque no lo ha hecho nunca, o ha tenido muy poco contacto. Porque lo primero que te enseña el yoga es a ser humilde, a ser humilde en el darse cuenta de que uno no es un Ferrari último modelo, sino que a lo mejor tenemos limitaciones.

Si el yoga no deriva en compasión, si uno va a clase para sentirse mejor y ahí se queda la cosa, esto no es yoga.  La sabiduría del yoga debe derivar en: Para dar amor de calidad hay que estar bien. Esa debe ser la motivación.

Amar significa cuidarse.   El descanso hoy se ha convertido en un autentico desafío. Porque tenemos tantos estímulos, que se hace difícil no dejarse llevar. Cuando digo descansar, digo relajar, la relajación es hoy el principal desafío; porque todos estamos tensos.

Cuanto tiempo al día dedicas a estar contigo, a escucharte, a sentirte, nos escandalizaríamos.  Nos daríamos cuenta del poco tiempo que nos dedicamos, del poco amor que nos tenemos.

Todos somos víctimas de la presión del rendimiento social, la hemos interiorizado tan bien, que ya no necesitamos que alguien nos lo señale, te presionas tú a ti mismo.

De la preocupación y el estrés no puede salir nada artístico.

Yo antes pensaba que cuanto más consiguiera, experimentara, mejor iba a construir mi personalidad. Pero he comprendido que la posibilidad de restar,  el restar en lo exterior se traduce en sumar en lo interior, o lo que es lo mismo; vas a descubrir lo que eres. El que empieza la práctica del yoga, va a caminar hacia una vida más sencilla.

La experiencia del yoga te hará vivir una experiencia menos mental y más real. Para recogerse hay que estar en un punto, yo tengo el privilegio y la responsabilidad de trabajar, de dedicarme a lo que más me gusta, que es ser un puente, una puerta a vuestra disposición.

Texto inspirado en el libro de Pablo D’Ors “Biografía del silencio”

María Uceda

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