Cada 6 de marzo se conmemora el Día Internacional del Linfedema, una jornada destinada a visibilizar esta condición crónica que afecta a personas que han pasado por un proceso de cáncer principalmente, linfedema secundario, pero no exclusivamente, también están las personas que padecen linfedema primario en las que me encuentro yo.

En el caso del linfedema  muchas personas experimentan retención de líquido en las manos, lo que puede generar sensación de peso, rigidez y pérdida de precisión en los movimientos cotidianos.

Según explica María Uceda, profesora de técnicas somáticas de movimiento y paciente de linfedema primario desde hace más de 20 años, convivir con esta condición implica aprender a escuchar el cuerpo y adaptar el movimiento.

“La destreza no desaparece con el linfedema: simplemente necesita un nuevo lenguaje para expresarse”.

 

Mi trabajo se centra en ayudar a las personas a recuperar la confianza en la capacidad de recuperación de la movilidad, agilidad y destreza, a través del cultivo de la percepción corporal, la respiración celular, la voz y el tacto.

Qué ocurre en la mano cuando hay linfedema

Cuando el líquido se acumula en los tejidos:

  • El brazo y la mano se perciben más pesadas
  • Las articulaciones pierden rango de movimiento
  • La percepción de la posición de la mano en el espacio se vuelve menos clara
  • Los músculos se fatigan con mayor rapidez

Cada día puede ser diferente dependiendo no solo del nivel de hinchazón, sino también de cómo has dormido, de tu estado emocional, de si has demandado mucho esfuerzo a tu cuerpo…

El enfoque somático: escuchar antes de mover

Las técnicas somáticas de movimiento parten de una idea sencilla: el cuerpo no es un obstáculo, es un interlocutor.

Forzar la mano u otra parte del cuerpo para que funcione como si el edema no existiera puede empeorar la situación. En cambio, cuando se prepara el tejido desde el sistema nervioso y se adapta la demanda del movimiento, la precisión puede mejorar incluso antes de que disminuya el edema.

La clave es comprender que el movimiento preciso comienza en el sistema nervioso, no en el músculo.

Cinco pasos para recuperar precisión en las manos (15-20 minutos)

1. Observa antes de mover
Con los ojos cerrados y las manos apoyadas, realiza un pequeño escaneo corporal: dónde se siente el peso y cuánto espacio existe entre los dedos. Ese momento de atención ya activa el cerebro.

2. Drenaje con respiración
Elevar las manos por encima del corazón durante 60-90 segundos mientras se respira profundamente —inhalando en cuatro tiempos y exhalando en seis— ayuda a movilizar el líquido linfático.

3. Movilización suave
Realizar movimientos lentos de muñeca, flexión de dedos uno a uno y oposición con el pulgar. La intención es recuperar la sensación de deslizamiento sin forzar.

4. Despertar la percepción
Algunos ejercicios sencillos pueden ayudar:

  • Tocar diferentes texturas con los ojos cerrados
  • Golpear suavemente cada yema de los dedos contra las yemas de los dedos de la otra mano
  • Escribir el propio nombre en el aire a cámara lenta

5. La clave: practicar sin juicio
La repetición de manera suave es lo que genera cambio. La mejora llega con práctica y paciencia de conocer qué recursos funcionan para ti.

Linfedema, salud mamaria y bienestar femenino

Las técnicas basadas en respiración y movimiento consciente pueden ayudar a mejorar la circulación linfática, liberar la musculatura del pecho y los hombros y apoyar la recuperación del tejido.

La salud mamaria es importante en todas las etapas de la vida: en la prevención, durante tratamientos como el cáncer de mama y también en los procesos de recuperación.

Según datos de la Women’s Brain Foundation, las mujeres viven más años que los hombres, pero pasan aproximadamente un 25% más de tiempo con peor estado de salud.

El estrés y la falta de espacios de conciencia corporal pueden acelerar procesos de envejecimiento. Crear espacios de bienestar y conexión con el cuerpo puede tener un impacto positivo tanto en la calidad de vida como en la salud.

Sobre mí:

Convivo con linfedema primario desde hace más de 20 años y llevo más de 15 años trabajando con técnicas somáticas de movimiento.

Mi enfoque incluye las siguientes modalidades:

  • Scaravelli Yoga
  • Qi Gong
  • Método Feldenkrais
  • Body-Mind Centering
  • Masaje Shiatsu

Mi trabajo se centra en ayudar a las personas a recuperar la confianza en la capacidad de recuperación de la movilidad, agilidad y destreza, a través del cultivo de la percepción corporal, la respiración celular, la voz y el tacto.

“La destreza y la precisión no son habilidades inaccesibles para las personas con linfedema”.

Más información en: yogaconmaria.es